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Aléjate…

Aléjate…

En estos días dejé de lado algunas cosas, y medité.

A veces hay que tomar un tiempo para retirarse y mirar desde lejos. Este es un ejercicio que suelo hacer; Justo uno de estos días lo escuché en la expresión de una joven con la que sostenía  una conversación de reflexión y significado. Ella decía que solo cuando se alejó y miró desde afuera, fue que pudo notar algunos detalles que no veía antes, refiriéndose a una experiencia en particular.

Y es así que sucede, te retiras un poco y logras ver mucho mejor todo el panorama con sus detalles incluidos. Esa es la clave: ver objetivamente al alejarse.

Cuando estamos muy cerca, aunque parezca contradictorio, no vemos muy bien, algunos puntos ciegos bloquean la posibilidad de ver la imagen en su totalidad. Omitimos factores importantes y las probabilidades de fallar son elevadas. Estando cerca, muchas veces la imagen no es fiel a la realidad.

Dios lo ve todo desde lejos y desde muy cerca. Él ve nuestro corazón, ve nuestras acciones, sabe el presente y conoce muy bien el futuro. Él permite que algunas circunstancias nos lleven a pensar y considerar que  algo no anda bien. Entonces lo evaluamos, damos unos cuantos pasos atrás  para alejarnos  y es ahí que  encontramos la verdad.

Cuando pasé por todo el proceso de salud, me aproveché de esa circunstancia y me alejé (no tanto como se suele hacer en estos casos de enfermedad),  pude ver algunas cosas  que de hecho tenían que ver conmigo misma, mis actitudes, mis ideas, forma de ver algunas cosas, y fue profundamente aleccionador. También pude observar a otros desde lejos; me llevé algunas sorpresas, agradables algunas, otras no tanto, y aprendí!

En los últimos meses del año que recién terminó, me tomé la libertad de alejarme, una vez más, fruto de algunas circunstancias que se dieron y de las cuales me aproveché muy bien.

La verdad estos últimos meses del 2016 fueron muy intensos y la mayoría tenía que ver con la familia. Fueron buenos momentos y experiencias muy especiales, aun así no dejó de provocar en mi mucho cansancio, que me dejó en las últimas semanas de diciembre, aún en plena navidad, con una profunda necesidad de descansar.

Definitivamente lo urgente  era descansar, pero ¿descansé? en realidad no, pero si me alejé de algunas actividades y rutinas, como dije anteriormente, medite mucho sobre algunas cosas.

Y justo ahora estoy en preparativos de un descanso, muy intencional, por cierto, y espero sea medicina para mi corazón, mente y cuerpo. En este tiempo meditaré en algunos ajustes para ir tras lo que está planificado para mí. Dios sabe el futuro muy bien, y yo me preparo para ello. A ver cómo nos va…

Te has puesto a pensar que a veces andamos en la vida muy rápido y furioso, y en piloto automático, no nos damos cuenta que nos estamos perdiendo entre el “mecánico día a día”,  se nos va el tiempo y con él muchas oportunidades de hacer cosas que quizás debimos haber alcanzado para un tiempo determinado. Es muy probable que estemos sinceramente equivocados y distraídos en otras cosas que son válidas y buenas, pero no necesariamente correctas, empezando por el hecho de no estar en el plan que Dios tiene como prioridad para nuestras vidas.

El plan, la visión que el Señor tiene para ti va en una dirección y quizás estás en una carretera que te lleva muy cerca pero no es el lugar donde debes estar. Quizás desde ese camino donde estas se ve muy bien el lugar que Dios tiene para ti, pero no estás ahí… es posible que hasta te lo creas y estés confundido(a), pero recuerda no estás donde deberías estar!!

No estamos poniendo los ojos en Jesús, posiblemente; ni estamos buscando primeramente el reino de Dios. Nos dejamos enredar en las ramas de la rutina y dejamos el piloto automático encendido… y así van nuestros días.

Yo quiero vivir, y vivir un día a la vez, según los planes y la voluntad de mi Creador. Quiero vivir plena, no me gustaría perder el tiempo  enredada entre las ramas.

Estos inicios de año la gente suele reorganizar su vida, poner nuevas metas; Pero la gente también se ha cansado de ese ejercicio, lo ve como algo rutinario y hasta cursi.

Pero yo pienso que si somos intencionales y sensatos, bien vale la pena hacer el esfuerzo, aprovechar el inicio del año, a la mitad… o en cualquier otro momento, nunca estará de más tomarse un tiempo, alejarse, mirar bien y detalladamente  con una mirada cruda y sincera, que permita ver las fisuras, los daños, los desvíos y cualquier otra cosa reparable que nos denuncie la necesidad de mejorar y ajustar nuestra vida.

La Biblia en Isaías 54: 2b   dice: ¨refuerza tus estacas¨ y es justamente lo que entiendo que hacemos cuando logramos ver lo destemplada o desarreglada que esta nuestra tienda (vida). Refuérzalas!

Las estacas bien enterradas en la tierra permiten que la cuerda tenga la fuerza que necesita para que la tienda pueda entonces estar firme y de pie. Excelente, yo quiero eso en mi vida!

Alejarme y ver desde la distancia, me ayuda. Lo siguiente es buscar la sabiduría, el conocimiento y las directrices en Su palabra, (me refiero a la Palabra de Dios). Ella me guiará.

Cuando pasamos por procesos como el que experimenté con el cáncer, que hasta una sabe que la misma vida (literal) se nos puede ir; solemos valorar cada espacio de tiempo, cada aire que respiramos con facilidad, cada regalo que el Padre Celestial nos da. Es maravilloso todo lo que tenemos a nuestro alrededor y todos los regalos que recibimos, más maravilloso sería valorarlos y disfrutarlos en la justa dimensión en que fueron diseñados y otorgados por su Creador.

Vivir a plenitud, es estar muy pendiente de cada paso de nuestros días. Lo que hacemos, con quién nos relacionamos, la importancia y prioridad que tenemos (si son justas delante de Dios), nuestras inversiones, nuestra misión, servicio e influencia. Todo esto debería apuntar a Dios, si no lo está haciendo tienes que ajustarlo. ¿Cómo saber? Si te alejas, y apagas el ruido, si lo haces con objetividad, lo veras.

Aléjate, observa los detalles, ora y medita. Dios te guiará. Entonces emprende tu camino, ahora, seguro de estar en los planes que fueron diseñados para ti.

Examina la senda de tus pies, Y todos tus caminos sean rectos. Proverbios 4:26

Aléjate, para ver cómo andas, para que puedas identificar lo que necesitas y no tienes, o lo que está demás en tu vida y no aporta nada. Aléjate para reconocer tus errores y buscar el camino para repararlos.  Más importante aún, aléjate para que puedas ver tu vida y reconocer la necesidad que tienes de que Dios verdaderamente sea tu Señor.

Aléjate de vez en cuando, para que tus días, valgan la pena, o más bien valgan la vida. Pero no te alejes como un  mecanismo de defensa, o por un conflicto no resuelto, tampoco te alejes por mucho tiempo. Solo  por pequeños momentos, solo para ver algunos detalles, y luego vuelve y acércate, únete a los demás, involúcrate; Esta vez en mejor condición y con una visión más objetiva y enfocada en ir tras el llamado que tienes mientras estés aquí en la tierra.

Aprovecha cada tiempo que el Creador te da.  La vida no nos ha sido dada para ser desperdiciada, pero si para ser  bien administrada.

Por tanto, tened cuidado cómo andáis; no como insensatos, sino como sabios,  aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Así pues, no seáis necios, sino entended cuál es la voluntad del Señor. Efesios 5:15-17

Aléjate  y vuélvete a acercar… procurando vivir cada día mucho mejor, uno a la vez!

¨Alejarse con propósito de examinar  nuestros caminos, es sin duda un hermoso y saludable ejercicios que nos pone cada vez más en dirección a la meta.  Por mi experiencia puedo afirmar que  alejarse en este sentido es completamente  útil y totalmente necesario.¨  hazlo de vez  en cuando!

Fui y vine de mi descanso, fue espectacular!!

Nota: Este artículo fue escrito durante los primeros días de este nuevo año. Por cierto, deseo que este sea un buen año para todos!