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Las palabras cuentan!

Las palabras cuentan!

La gente no sabe lo mucho que pueden desalentar o animar las palabras. Al principio de todo este proceso, tuve que escuchar muchas palabras duras, intimidantes y desalentadoras. Todas sobre mi vida y; ciertas cada una de ellas.

Ya la palabra cáncer es dura por sí misma, difícil, dolorosa y da mucho miedo; pero no pasaron muchos días cuando mis oídos escucharon otras, un tanto atemorizantes.  Como cuando me puse en contacto con la aseguradora de salud, para documentarme sobre la cobertura que tenía en los tratamientos que debía asumir a partir de ese momento. Tan pronto me comunico con un representante y le expongo mi situación, me interrumpe para explicarme la categoría en la que estaba al tener una enfermedad  CATASTRÓFICA, yo dije dentro de mí: ¨¿cómo? Oh Dios!!¨. El joven seguía hablando y yo solo pensaba en esa palabra, hacía eco en mi interior. Tuve que llamar de nuevo para concentrarme bien y entender toda la información.

CATASTRÓFICA, es una palabra catastrófica; Dios que duro! No bien estaba asimilando el diagnóstico cuando éste atento representante me aplastó por el teléfono con esa palabra. No lo culpo, él estaba haciendo su trabajo.

También me pasó, que  hubo  personas que al saber mi situación, sus expresiones (no tan favorables), tratando de consolar y sin ninguna intención de hacer sentir mal, afectaron mi ánimo.  ¨Que desgracia,  es una malicia, desafortunada… Que tragedia¨; fueron palabras que causaron molestias en mi corazón, hicieron ruido y por momentos desvanecieron la esperanza que trataba cada día de cultivar en mi ser. Y ellas son más poderosas cuando vienen de gente cercana a ti, y no de un desconocido, de una compañía de seguros.

Cada detalle es importante y muy significativo cuando estamos vulnerables.

Las palabras tienen tanto poder, ellas pueden dañar nuestro corazón y matar la esperanza que hay en él; también pueden levantar a un alma moribunda carente de valor y sentido por su propia vida. Aunque no siempre es así, las palabras siempre deberían edificar!

No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan. Efesios 4:29

Entiendo perfectamente, que el término  que se usa para la categoría de esta enfermedad, es el indicado para una conversación seria y formal entre la aseguradora de salud y el paciente. De verdad lo entiendo, pero duele y afecta mucho!

Recuerdo una vez, meses antes de que empezara todo este revuelo en mi vida, como una persona con la que tenía una relación significativa, maltratara mi corazón al usar palabras verdaderamente hirientes, intencionadas en hacer daño. Afortunadamente, pude superarlo rápidamente; El consejo sabio llego a mí en tiempo muy oportuno, recordé la palabra de Dios y ellas me condujeron  para salir a flote, sanar y perdonar;  y pasar a lo siguiente.

La palabra de Dios es poderosa y siempre genera vida a nuestros corazones,  entrena nuestras mentes y cuando es necesario nos reprende y nos salva!

Ciertamente, la palabra de Dios es viva y poderosa, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta la médula de los huesos, y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón. Hebreos 4:12

Hay palabras y hay palabras. Algunas son fuertes e inspiradoras, otras son desalentadoras e inapropiadas, unas son definitivamente malas y otras llenas de bondad y gracia.

Adiestrar mi mente ha sido una gran herramienta para atravesar el dolor que pudo causar una palabra  dura, desafortunada y  sin gracia; sea verdad o mentira, en mi mente adiestrada por el consejo de Dios, esa palabra tenia cada vez menos efecto desalentador, dejando espacio a la esperanza y a la fe.

Aquellas palabras del inicio del proceso quedaron sin voz y sin efecto. Pensar bien, fue mi antídoto contra el veneno de algunas de ellas. Llenar mi mente de la voz de Dios que me habla y hace eco de sus promesas, de su poder y de su amor, fue la cura.

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad. Filipenses 4.8

Así que asumí que aunque la enfermedad que padecía era nombrada como catastrófica, el nombre del autor y consumador de mi fe es más fuerte y está compuesto de todo el PODER que necesitaba para enfrentar cualquier adversidad.  Su nombre es JESÚS, Nombre sobre todo nombre.

Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo
y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre. Filipenses 2:9

“… y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” Isaías 9:6(b)

En su nombre hay poder, un poder que puede dejar sin efecto un diagnóstico, una mala noticia o una respuesta dolorosa  e insultante de un ser querido.

Las palabras salen y navegan… ellas están en el aire, si alguna llega a ti, procura adiestrar tus pensamientos  y llenarte de la palabra de Dios, en ellas hay esperanza.

Las palabras si cuentan, ellas no son simplemente un conjunto de letras, ellas tiene un efecto lacerante, desafortunado y desalentador en algunos casos; y en otros son generadoras de vida y esperanzas, sobre todo aquellas que están inspiradas por Dios.

Las palabras si cuentan, más cuando son vivas y eficaces, cuando son luz para tu camino, cuando sabes que ellas no pasaran porque son eternas. La Palabra de Dios es la que más cuenta!

quotes-1449691_1280Cuando nos toque hablar, consideremos nuestras palabras, procuremos que en ellas haya verdad, amor, esperanza y vida. Las personas que están atravesando dolor, angustia o temor, necesitan palabras que al recibirlas en sus corazones, sumen esperanza. Así como lo hace la palabra de Dios.

Si estás cerca de una persona que necesita apoyo y aliento. Usa tus palabras como un bálsamo para su alma, sazónalas con la esperanza divina, un toque de bondad y todo el amor que puedas dar.

Si eres tú que necesitas palabras de vida y esperanza, y no tienes a nadie en este momento que las proclame sobre ti, ve a Dios, escucha su voz en las Escrituras, será el mejor ungüento para tu corazón, será medicina, alimento, gozo y fe.

Aun hoy, luego de varios años del tratamiento, estoy escuchando palabras incomodas y desafiantes, como: ¨ sabes, tu salud está comprometida¨  ¨son secuelas¨, ¨efectos de la quimio¨… A veces me quieren abrumar. Pero cierro mis ojos,  pienso en el nombre de JESÚS;  en Él hay poder, por sus llagas fuimos sanados y curados, luego abro mis ojos y veo tanta esperanza, respiro vida, y me abraza Su gracia; Eso me basta para estar plena, segura,  entonces avanzo hacia lo siguiente.

Entre palabra y palabra, vivo la bondad y la esperanza de Dios, un día a la vez y más allá… hasta la eternidad que tengo en Él.

Las palabras si cuentan, por eso yo me aferro a la palabra más poderosa y fiel, la  de mi Dios; ella es pan de vida!