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Canta Loly, canta! (contando la historia)

Canta Loly, canta! (contando la historia)

2016-09-06 20.44.28-1He abierto mi corazón para contar la historia de Dios haciendo maravillas, mostrando amor, provocando fe y esperanza. Una historia de sorpresas, de desesperación, de respuestas, de sanidad, de vida y abundancia.

Sea  vivida o leída, esta historia nos invita a reconocer su amor inmerecido y su poder, que se manifiesta a mi favor y al de otros muchos. Es inevitable alabarle cuando estamos  viendo a Dios obrar, una y otra vez en nosotros.

Les he contado lo difícil del diagnóstico que un día toco a mi puerta, compartir los pasos que hemos dado como familia para atravesar la enfermedad. Mi primer día de quimioterapia, la caída del cabello, el tema económico y las donaciones, las cirugías, los efectos secundarios; lo que dejé ir esperando que volviera algún día a mí, lo que he perdido a causa del tratamiento. Compartí mis sentimientos encontrados con ser acompañada y ayudada por los demás estando vulnerable; la bendición de la oración, pieza clave en todo este proceso. Y cuando pienso y recreo todo esto en mi mente, es inevitable adorar su Nombre, rendirme en alabanza y gratitud!

Bendeciré a Jehová en todo tiempo;
Su alabanza estará de continuo en mi boca. Salmos 34:1

Me encanta adorar y alabar a Dios, puedo decir que es una de las cosas que más me gusta hacer. Me gusta cantar al Señor, orar y proclamar la grandeza de mi Dios!

Pero esta cuestión de adorar, aun sea lo que más me guste, no siempre se hace fácil para mí. Dios nos enseña a adorarle en todo tiempo, tiempos buenos y tiempos no tan buenos. Particularmente creo que en los tiempos difíciles la adoración cobra una melodía especial, un sonido profundo y puro.

También creo, que esta adoración es más sincera y verdadera. Estamos amando, obedeciendo en un acto de fe y dependencia de nuestro creador. Estamos honrando a Dios, no por lo que ha hecho; solo por ser Dios!

Adorar a Dios en tiempos nublados, carentes de esperanza, es todo un reto! No es fácil.

Les conté en artículos pasados mi experiencia con las plaquetas, recuerdan (si lo leyeron) que fue muy angustiante y sorpresivo.

Una tarde después de hacerme análisis de sangre por varios días seguidos para monitorear mis plaquetas, llamaron a mi casa desde el consultorio de mi doctora para informarme que el laboratorio médico había informado lo grave de los resultados del examen; para  que ellos (los doctores) actuaran rápidamente. Era una emergencia. La llamada implicaba darme la información, y a renglón seguido darnos unas instrucciones que debíamos hacer de inmediato; con carácter de urgencia.

Mi corazón casi se congela, sentí un frio en todo mi cuerpo, un susto, un miedo. Me aturdí; porque de repente, me entero que mi vida estaba en peligro, que teníamos que buscar rápidamente un concentrado de plaquetas para que fueran aplicadas a mi torrente sanguíneo lo más rápido posible. Eso implicaba buscar un donante, buscar dinero (que no teníamos en ese momento), hacer el proceso de las plaquetas, que es largo, apartar una habitación en la clínica (pues era una emergencia y no nos podíamos arriesgar a esperar el momento del procedimiento), y yo debía estar en ¨cuarentena¨ en mi casa… sola, mientras mi esposo salía a resolver todo esto.

Rompí en llanto, fue de las pocas veces que lloré en todo el proceso. Lloré porque tenía miedo, porque me sentía impotente, porque temía por mi vida, porque me preocupaba lo económico. Me preocupaba que mi esposo tuviera que enfrentar esta situación solo. Tenía miedo de estar sola, fue terrible; yo no suelo tener miedo de quedarme sola en un lugar, pero ese día era todo tan extraño y tan difícil que tuve miedo.

Cuando Francis vio mi reacción, lo primero que me pidió fue que me tranquilizara, que seguro se resolvería; mientras me lo decía yo podía ver en sus ojos su preocupación por mí. Yo no paraba de llorar, más por dentro que por fuera porque no quería que se preocupara más.

2016-09-06 20.48.03Cuándo se iba para resolver rápidamente toda esta cuestión de las plaquetas, me dijo lo siguiente: Loly, ponte a adorar al Señor, ponte a cantar!

Esto saltó como un fuerte eco en mi interior, que repetía una y otra vez ¨Canta Loly, canta¨. Ya les dije, me gusta adorar, y me gusta cantar al Señor, pero ese día fue muy difícil; sin embargo, tan pronto Francis se marchó, me atreví y abrí mi boca; no tenía idea de lo que diría, de lo que cantaría, solo lo hice. Al principio no me salía la voz, pero yo seguía intentando mientras lloraba, hasta que finalmente la adoración ya tenía sonido, podía cantar a todo pulmón una alabanza a mi Señor! Adoré, canté, oré, me calmé, y finalmente me dormí.

¿Por qué voy a inquietarme?
¿Por qué me voy a angustiar?
En Dios pondré mi esperanza,
y todavía lo alabaré.
¡Él es mi Salvador y mi Dios! Salmos 42:11

Una llamada me despertó; era mi esposo, para informarme que ya todo estaba resuelto; que me alistara pues pasaría a buscarme. Una vez más entoné canción y adoración al Señor, esta vez de gratitud!

Cuando los días se tornen difíciles, cuando llegue el temor, cuando el miedo apriete tu corazón tan fuerte que no puedas respirar… canta!

Adora al señor, canta al Señor, confía, cree, ten esperanza…  después volverás a cantar y  a adorarle agradecido de Su bondad y Su fidelidad.

 (En la cárcel)… A eso de la medianoche, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar himnos a Dios, y los otros presos los escuchaban. Hechos 16:25

Si estás experimentando el dolor, el miedo, la enfermedad, la escasez; es cuando mejor está tu corazón para adorar. Usa tu adoración al Señor como espada, usa tu oración para ganar la batalla y obtener la victoria en Cristo!

Canta! No importa la situación, en todo tiempo alaba al Señor!

Cántico gradual.

Cuando Jehová hiciere volver la cautividad de Sión,

Seremos como los que sueñan.

Entonces nuestra boca se llenará de risa,

Y nuestra lengua de alabanza;

Entonces dirán entre las naciones:

Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos.

Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros;

Estaremos alegres.  Salmo 126:1.3

Canta!