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Al pie de la letra!

Al pie de la letra!

Resulta que cuando estamos muy interesados en cómo obtener algún resultado, nos esforzamos, hacemos las cosas como justamente nos conviene, aunque esto signifique sacrificios, inversiones económicas; aunque no nos guste, aunque le tengamos temor y nos cause dolor; lo hacemos, y lo hacemos muy bien.

Desde pequeña fui muy temerosa de las visitas al médico, las inyecciones, y las medicinas. Recuerdo en mi infancia todo el tiempo que mi mamá tenía que invertir para convencerme de que teníamos que ir al médico, o que había que tomarme muestras de sangre para los exámenes de laboratorio. Lo recuerdo hoy y me da mucha risa, pues yo era todo un espectáculo en miniatura, pataleando, llorando y pidiéndole a mi mami que orara antes de que me fueran a puyar… ¨si, pero nadie cierre los ojos, es después de la oración que me sacarán la sangre¨ Así decía yo, y casi siempre me engañaba la enfermera. Gracias a Dios no fueron muchas las visitas al médico. Dios tuvo misericordia de mí, fui una niña poco enfermiza.

Pero, la verdad que aun de grande no me gustaba mucho ir al médico. Creo que a todos nos pasa.

Verme frente a situaciones de salud graves, me dio la fuerza para acudir rápidamente al médico, y dejarme guiar por todas sus instrucciones las cuales llevé al pie de la letra, para alcanzar la mejoría, el resultado esperado; mi salud!

Quién lo diría, la Loly miedosa, que no se dejaba poner una inyección, que era todo un tormento que le tomaran muestras de sangre para análisis de laboratorio, tuvo que dejar todas sus excusas, sus temores, se tuvo que sacrificar, para una y otra vez, enfrentarse a procedimientos médicos, biopsias, visitas al laboratorio muy frecuentes, (en un tiempo fueron casi diarias), inyecciones diarias y semanales, cirugías, todo por el bien de su salud. Si, lo logré. Hoy tengo una actitud diferente, me costó pero lo logré.

Igual es cuando tenemos que poner empeño en cosas vitales de nuestras vidas, pero que son pesadas, costosas, requieren de sacrificio, y muchas veces hasta le tememos y por todo eso, aun sabiendo lo importante que es llevarlas  a cabo, no lo hacemos.

Es lo mismo que observo en  algunas personas intentando  tener una relación   con Dios.

openNosotros sabemos muy bien en nuestro interior que necesitamos tener una genuina relación con el Creador, sabemos que Él debe ser adorado a través de nuestra obediencia, y nuestra fidelidad a su palabra. Pero es también cierto que nos cuesta, nos representa sacrificio, nos da temor tener una relación  con Dios, sabiendo que muchas veces  significará dejar cosas. Lo pensamos y le buscamos un bajadero a esa realidad, con excusas baratas y miserables, de que no necesitamos estar metidos en una iglesia para tener una relación con Dios, o peor aún, algunos dicen ( esta si me molesta) que ¨Dios sabe que yo no robo, no mato, no esto, no aquello.. Yo tengo una relación con Él a mi manera¨ Excusas, simplemente eso, excusas.  (Dejando de lado Sus mandatos, o aplicando solo algunos de ellos)

Sin embargo, cuando nos vemos en la necesidad de que haya una intervención divina en nuestras vidas, porque es la única solución, porque solo Dios puede ayudarnos a sanar, a recuperar nuestra familia, a salvar una empresa de la quiebra, a restaurar un matrimonio; entonces  las excusas pasan al fondo más oscuro de nuestros corazones.  Y entonces queremos  tener esa profunda y fuerte relación con el  Dios que hemos postergado una y otra vez.  Buscamos en su Palabra sus promesas y sus consejos para llevarlos al pie de la letra, así como cuando vamos al médico buscando remedio a una enfermedad que nos asusta, y seguimos las instrucciones médicas sin perder ningún detalle.

Ay nosotros los seres humanos… 

Pero Dios está por encima de todo esto, y no responde en la medida en que le somos infieles. Él es un Dios lleno de bondad, y su fidelidad no depende de nuestras respuestas. Sus promesas Él las cumple pues es fiel a Él mismo, está comprometido con su Palabra, y además inexplicablemente  nos ama. Y si, tiene todo el poder para traer la calma a tu vida, El trae paz en medio de la tormenta,  hace brotar ríos en medio del desierto, sana nuestros cuerpos y mejor aún, nuestras almas.

Si estás buscando la solución a tus problemas en Dios NO te detengas, sigue buscándole, pero hazlo con un corazón dispuesto a vivir para Él,  un corazón que reconoce que necesita de  Su amor y fidelidad todos los días, un corazón que quiere amarle siendo fiel a Su palabra para vivirla  al pie de la letra, no por necesidad, ni por dolor, sino por obediencia, por amor, por gratitud. Recuerda siempre esto, Dios No es un calmante; es vida. Es amor, es perdón, es poder, y no cualquier poder; es sanidad, es paz, es eterno, es fuerte, es principio y es fin, es fuego consumidor, es el Señor de Señores y es tu Creador.

Si te acercaste por necesidad, o por dolor al Señor, no te devuelvas y ni te rindas. Solo que, cuando el dolor se vaya o cuando la necesidad sea saciada, quédate ahí junto a tu Dios.

Vive cada día, uno a la vez, tomado de la mano de tu Creador, viviendo Su palabra al pie de la letra. Y verás la bondad de Dios en cada uno de tus días.

Abraza y medita Su palabra, vívela sin que falte ninguna de ellas. Alimenta tu fe, llénate de esperanza, de sabiduría, de bondad.

Entonces vivirás una vida plena en el Señor con todo lo que eso implica para ti. Serás prosperado y todo saldrá muy bien

Vive el consejo de Dios un día a la vez… al pie de la letra, a la manera del  Dios de bondad y amor.

Salmo 1

Qué alegría para los que
no siguen el consejo de malos,
ni andan con pecadores,
ni se juntan con burlones;
 sino que se deleitan en la ley del Señor
meditando en ella día y noche.
Son como árboles plantados a la orilla de un río,
que siempre dan fruto en su tiempo.
Sus hojas nunca se marchitan,
y prosperan en todo lo que hacen.

¡No sucede lo mismo con los malos!
Son como paja inútil que esparce el viento.
Serán condenados cuando llegue el juicio;
los pecadores no tendrán lugar entre los justos.
 Pues el Señor cuida el sendero de los justos,
pero la senda de los malos lleva a la destrucción.