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Lo inesperado (2da. Parte)

Lo inesperado (2da. Parte)

Bueno, ya me estaba tranquilizando y creyendo que todo saldría bien, pero en medio de mis revisiones noté varios hematomas, y las plaquetas comenzaron a bajar poco a poco, hasta que un día luego de hacerme el hemograma, me sorprende una llamada del consultorio de mi doctora. Los resultados de los análisis médicos habían arrojado una realidad, los niveles de las plaquetas en sangre estaban tan bajos, que el laboratorio medico decidió llamar directamente a la doctora para informar la gravedad.

Luego de informarnos esto, nos indicaron lo que teníamos que hacer con carácter de emergencia.

Además de las plaquetas tenia los glóbulos blanco muy bajos, a pesar de los medicamentos que me suministraban para que subieran, y entonces mi esposo tenía que aplicarme rápidamente una inyección en el abdomen para que comenzara a actuar  y proteger mi sistema inmunológico.

Francis mi esposo salió corriendo de la casa y me dejó la verdad muy afectada, pues cuando recibí esa llamada, sentí un frio en el corazón, por primera vez me preocupé muy en serio por mi salud y por mi vida. La verdad a pesar de la advertencia, no me esperaba que sucediera y mucho menos en la forma tan dramática que nos sorprendió.

Finalmente ya avanzada la noche pude ingresar al centro médico donde me harían la transfusión del ¨concentrado de plaquetas¨. Y cuando llenábamos los registros en admisiones, nos informan que mi seguro médico se estaba agotando, información que no esperábamos pues era otra la información que nos habían suministrado meses atrás al iniciar el tratamiento.

Así que en un solo día, la sorpresa fue mucha. Lo inesperado nos visitó, y fue muy intenso. Pero bueno, pasamos la noche y seguimos adelante. La doctora había decidido reducir la concentración del medicamento que provocaba la baja en las plaquetas. Eso me dio mucha paz, y me confié en que este evento no volvería a pasar.

En mi segunda aplicación, todo transcurrió muy bien, pasaron los días, los chequeos, las pruebas del laboratorio, todo normal, como lo esperábamos. Un día el hemograma otra vez, nos indica que con carácter de urgencia debíamos buscar otro concentrado de plaquetas, pues los niveles estaban muy bajos.

Obtener un concentrado de plaquetas, era un poco costoso, y el proceso era lento; Recuerden que ya casi no nos quedaba cobertura en el seguro médico, y los ahorros también se estaban agotando. La buena noticia, es que Dios tenía todo bajo control, pues nos dio la oportunidad de contar con un donador de plaquetas, muy cercano a nosotros. Siempre dispuesto a apoyarnos en esta situación. Siempre estaremos muy agradecidos de Dios por su vida y sus ¨plaquetas¨. Gracias Omar, ahora llevo tus plaquetas en mi sangre, un regalo de vida.

Mi hermana estaba fuera del país, y desde donde estaba movió otros contactos de amigos, que nos pudieran ayudar a conseguir otros donadores de plaquetas. Siempre agradecida por cada uno de ellos!

Aun así, era angustiante y muy decepcionante para mí esta situación. Recuerden que yo esperaba, igual que mi familia, que este último proceso fuera más fácil y más rápido. Y no estaba pasando así.

Bueno, la doctora al ver la reacción de mi cuerpo decide retirar parte del tratamiento que estaba causando esta situación en mi organismo, y después de recuperarme de la segunda crisis, me aplicaron la tercera quimioterapia, y la verdad esta vez estaba muy confiada y contenta, pues ya sabía que no tendría mayores problemas, y además estábamos acercándonos al final, a la última quimioterapia, ¿no es emocionante?

Los siguientes días, luego de la tercera quimioterapia, lo inesperado otra vez llegó a mí. La doctora me llamó, al recibir los resultados del laboratorio, otra vez, mis plaquetas bajaron considerablemente. El resultado de los análisis esta vez fue más grave, por lo que la doctora me informó que necesitaría no solo un concentrado de plaquetas, también 2 pintas de sangre. Dios!, eso fue muy, pero muy inesperado.

Exploté, mi corazón se partió en mil pedacitos, pues estaba decepcionada, cansada, y muy asustada, mi salud estaba muy mal. En todo el proceso del tratamiento, nunca había tenido una crisis como esa. Para mí lo peor había pasado, pero en realidad sentía que apenas comenzaba. Estaba muy turbada.

Semanas después de la cirugía, Dios me recordó las palabras que le dijo al profeta Jeremías, en una situación inusual, e inesperada en que el mismo Dios lo puso: ¨ ¿habrá algo imposible para mí?¨ En ese momento, la verdad que no tenía idea de lo importante que sería después recordarlo.

¨Yo soy el Señor, Dios de toda la humanidad. ¿Hay algo imposible para mí?¨ Jeremías 32:27                                

2016-06-30 15.54.56Buscar más dinero, más donantes, y todo con carácter de urgencia. Pero en medio de toda esta explosión, pude encontrar mi fe, mi paz y hasta el gozo en mi corazón, Dios proveyó todo lo que necesitábamos en ese momento. Sin embargo faltaba una quimioterapia, la última y por fin terminaría. Pero la verdad tenía temor de verme por cuarta vez en una situación de gravedad. Ya no confiaba en que la aplicación del tratamiento no me fuera a provocar efectos devastadores como me había pasado con los anteriores.    Llegó el momento de ir a consulta para evaluar mi situación y tomar decisiones pertinentes. En realidad yo esperaba que la doctora me cambiara el medicamento, era lo lógico para mí. Pero para mi sorpresa, después de darme todas las explicaciones de lo que estaba pasando, ella me dijo estas palabras: así que hemos decidido no darte la cuarta aplicación del tratamiento, la pasada fue la última. Al parecer mi organismo, ya no resistía una más, y tres ya habían sido suficientes. Dios estaba en control, de seguro que sí.

Esto lo anhelaba, pero en verdad no lo esperaba. Esta vez lo inesperado fue una buena noticia.

Todo este proceso, desde el día del diagnóstico fue un camino de eventos inesperados, pero nunca como en el último tramo. Ahí experimenté lo inesperado en muchas formas. Aprendí que Dios se mueve de forma particular. Recordé y afirme en mi corazón que a Él nada le sorprende, que aunque lleguen eventos inesperados y nos trastornen la vida, nos extravíen la paz y nos quiten esperanza y fe. Dios en medio del coas, tiene todo bajo control, aunque no lo parezca.    Cuando lo inesperado llegue, concéntrate en mantener tu fe activa, y si la perdiste, entonces búscala, encuéntrala y vuelve a confiar en Aquel que tiene todos tus tiempos; los buenos y no tan buenos, tus eventos esperados e inesperados en su poderosa mano.

Deja que lo inesperado, sea ´pan comido¨ confiando siempre en el Señor.

“¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupado? Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. ¡Él es mi Dios y Salvador!” Salmo 42:5

Dedicado en especial a todos a los que ¨lo inesperado¨les vino a visitar. Confíen en el Señor!