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Lo inesperado!

Lo inesperado!

Dios es poderoso y  maravilloso, se manifiesta cuando y como quiere. Cuando creemos en Él,  significa que también esperamos en Él.

Estamos acostumbrados a ver siempre el cielo azul, con nubes blancas, a menos que esté nublado. Esperamos contar todos los días  que el sol salga, y el sol sale cada día.

Salimos de casa y mientras vamos transitando, vemos que todo está funcionando como siempre, el colegio y sus estudiantes, los bancos comerciales, los vendedores y los tapones en la calle, todo está marchando bien.  Estamos acostumbrados a que todos funcionen como siempre, nos sentimos cómodos con lo sistemático, lo cotidiano y por lo general  eso nos da paz y también seguridad: Ver lo que esperamos.

Luego de recuperarme de la cirugía el siguiente paso era completar  la última fase  de la quimioterapia. Eran solo 4 secciones (aplicaciones), y todos esperábamos que fuera sencillo comparado con todo lo que ya había atravesado. Nos imaginábamos que teníamos todo cubierto, en cuanto a los costos financieros y emocionales, quizás algunos malestares y una que otra cosa más.

 Entendíamos que era cosa de ¨pan comido¨, pero la verdad es que ¨el pan¨ me comió a mí.

Cuando fuimos a la consulta de evaluación e indicación del tratamiento, todo salió muy bien, sin embargo hubo algunas informaciones, así como advertencias de posibles efectos de los medicamentos, que me dejaron un poco inquieta. Pero decidí confiar en el Señor.

Uno de los posibles efectos del medicamento en mi organismo pudiera causar que los niveles de plaquetas en el torrente sanguino, bajaran considerablemente. Si así pasaba debía rápidamente que buscar  un donador para  las plaquetas y que entonces me fueran suministradas. Debía revisar mis piernas todos los días para ver si habían hematomas pues estos eran un síntoma de que las plaquetas estaban bajando considerablemente. Debía realizarme un hemograma diario para monitorear el nivel de las plaquetas en mi sangre, así como los demás factores importantes. ¨Pero no te preocupes, tranquila, quizás a ti no te pase¨  me dijo la Doctora encargada de darme la información.

Bueno, como les dije, me preocupé pero confíe que todo saldría bien, y esperé que todo pasara sin mayores complicaciones.

La primera sorpresa, recuerdo muy bien, fue la diferencia en el costo del medicamento y en las de horas de aplicación, lo que significaba aumento de la tarifa a pagar en la sala de quimioterapia.  Más dinero de lo que esperábamos, esto multiplicado por cuatro, aceleró  un poco el latido de mi corazón.

Recibí la primera aplicación del tratamiento, me fui a casa sin mayores complicaciones, los siguientes primeros tres días fueron normales aunque debía  revisar mis piernas para ver si tenía hematomas y hacerme hemogramas todos los días. Y esto de hacerme hemogramas diarios, fue una experiencia difícil.

blog 1Debido a la quimioterapia, mis venas estaban muy afectadas y endurecidas, así que debían intentar muchas veces para lograr obtener la muestra de sangre para el hemograma. A veces llegaban a 5 las veces que me pinchaban las venas, buscando que sangraran. Era una angustia, era doloroso sin contar con la espera del resultado de los análisis. Oraba cada día que todo, sobre todo las plaquetas estuvieran bien.                                                                                                                 ¿¨Pan comido¨? La verdad no esperaba que fuera así, esto fue muy diferente a los demás procesos y no se parecía a la idea que había elaborado en mi mente.      Para ese entonces, mi pelo ya había comenzado a salir, y no les negaré que estaba muy entusiasmada, pues era justo como me lo esperaba, ya empezaba ver el final del  abrumador camino. Pero poco tiempo después de la primera aplicación, además de las analíticas diarias y chequeos rutinarios, pude notar que el pelo estaba cayéndose otra vez. Un poco decepcionada tomé la peluca nuevamente; La verdad no esperaba eso, pero seguía confiando en el Señor.

 “¡Ten confianza en el Señor! ¡Ten valor, no te desanimes! ¡Sí, ten confianza en el Señor!” Salmo 27:14

Es nuestra naturaleza humana, que rechaza los cambios inesperados, las sorpresas desagradables y lo no habitual. Cuando nos cambian el programa, y el cielo no lo vemos azul, cuando de repente salimos a las calles y estas no tienen el ritmo esperado, es cuando comienzas a sentir que hay una conspiración en tu contra.

Lo inesperado, me sorprendió, y apenas estaba empezando.

Estamos muy acostumbrados a lo de siempre, lo esperado, lo habitual. Y es necesario entender que también debemos esperar lo inesperado. Siempre será un desafío; Si, lo será, pero también una especial oportunidad de rendirte en los brazos del Señor y confiar plenamente en Él. Lo he dicho muchas veces, él tiene todo bajo control!

Sed firmes y valientes. No temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque es el Señor, tu Dios, que te acompaña. Él no te dejará ni te desamparará “. Deuteronomio 31:6

Continuará…