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La ayuda llegará…

La ayuda llegará…

 

      Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo      Isaías 41:13

A todos nos pasa, necesitamos ayuda, pero nos cuesta pedirla. Se nos hace más fácil ayudar a otros que pedir ayuda para una necesidad propia.

En toda mi vida, no había experimentado ser ayudada por tantas personas ni tampoco en las diferentes formas en que de hecho lo fui. De verdad es una bendición y un alivio la ayuda en tiempos difíciles.

Aunque a mí me gusta ayudar, recibir la ayuda no fue tan fácil, y mucho menos pedirla. No estaba acostumbrada. Me costó mucho aceptar de otros sus demostraciones de solidaridad y apoyo. Las razones van desde timidez, temor, hasta quizás un poco de orgullo. Dios me enseñó a superarlo; a mitad del camino fui cediendo y aprendí un poco a recibir de otros. Sigo aprendiendo!

Y si, cuanto valoro y agradezco el apoyo de la gente, amigos, familiares, hermanos en la fe. Fui bendecida junto a mi esposo con tantas demostraciones de amor y cariño, la mano de Dios extendida a través de gente muy especial.

Sin embargo no siempre teníamos todo lo que necesitábamos a la orden del día. Pasó que en un momento del tratamiento, los recursos económicos se acabaron; La cobertura del seguro médico, los ahorros, las ayudas financieras… todo se agotó.

Aún nos faltaba parte importante del tratamiento. Y la verdad es muy angustiante saber que tu salud está pendiendo en parte de un hilo que se llama dinero; dinero que no tenemos! Cuando vimos el presupuesto, la cifra que estaba en el renglón del total era significativamente elevada. Dios mío!  Cuánto dinero teníamos que buscar en un periodo de tiempo muy limitado.

En ese momento del tratamiento mi salud estaba un poco delicada, los medicamentos que me estaban suministrando afectaron mucho mi salud en general. Así es, la quimioterapia ataca la enfermedad, pero también te afecta en  otras funciones de tu organismo, provocando otras situaciones difíciles de salud, inclusive estos efectos colaterales pueden llegar a ser mortales.0fb91-609-1 Era difícil, mi salud estaba muy frágil, aun no terminaba con todo el tratamiento necesario para rebasar la enfermedad, no teníamos más recursos económicos, y el tiempo corriendo.

No les negaré, nos desalentamos y mucho. Nos sentíamos impotentes e incapaces y en verdad lo éramos. No teníamos la capacidad de resolverlo. En realidad nosotros no podíamos, pero si podíamos!  Parece contradictorio, no? No podíamos,  si solo confiábamos en nuestras cuentas en bancos, en bienes y propiedades;  así, en verdad no podíamos, pero si vemos los recursos y las riquezas de Dios en gloria; entonces si podemos!

 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que les falte, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.             Filipenses 4:19      

Le pedimos a Dios que nos ayudara, y la ayuda llegó!

Aun así no fue fácil. Confiar, esperar pacientemente, no ver, no escuchar, días vienen y días van sin respuestas… y el tiempo corriendo. Con todo esto se nos hacía muy pesado hasta respirar. Pero seguíamos confiando!

Recuerdo que en un momento de desesperación mi esposo me dijo que no me preocupara, que si tenía que vender a Jeepy Blue, pues lo haría para conseguir el dinero. Jeepy Blue, era el nombre con el que llamábamos a nuestro vehículo, y significaba mucho para nosotros; más en momentos como el que estábamos pasando, quedarnos a pie no era buena idea. Así que esa opción me entristeció. Llegar al extremo de vender lo poco que poseíamos, me sacó lagrimas!

Entonces oré y busqué fortalecer mi fe en el Señor. Sabía muy bien que Él todo lo puede, pero no significaba que con tronar los dedos todo llegaría: el dinero, la salud, los medicamentos. Teníamos que orar, y también esforzarnos. Había que trabajarlo!

Familiares y amigos, nos dieron algunas ideas de buscar ayuda, y así lo hicimos, nos esforzamos, preparamos todo lo que necesitábamos, nos movimos, hicimos diligencias, llamadas, papeleos y todo lo que fue necesario. Hasta que llegó el día  en que solo podíamos esperar y orar, mientras el tiempo seguía corriendo,  la necesidad y urgencia del tratamiento estaba pisándonos los talones.

Esperar una respuesta no fue fácil. Orábamos fervientemente, nuestra fe estaba siendo estirada. Hasta que un día corriente y común, se fue convirtiendo en uno especial, cuando recibimos la respuesta a una de  las solicitudes de ayuda para la radioterapia.

Aleluya!! La respuesta llego y fue de alegría, recibir un ¨sí¨ a nuestra necesidad. Era un ¨si, pero…¨  Je je je; Si, la ayuda llegó pero no toda la que necesitábamos.   Un poco decepcionados? Los entiendo. Pero nosotros seguíamos confiando!

Teníamos la fe y la esperanza que el que inició la obra, la terminaría. Así que recibimos lo que Dios nos dio en ese momento y  seguimos esperando en su fidelidad.

Mi esposo me dijo que fuéramos a hacer el contrato del tratamiento de la radioterapia, aunque no tuviéramos el dinero completo. Y así lo hicimos, nos retiramos del centro médico después de haber firmado el contrato, con el compromiso de pagar la parte restante en 13 días.

Fue un acto de fe, pero la verdad no teníamos más opciones que confiar y  seguir esperando.

Esta historia no ha terminado, sin embargo en lo que llega su desenlace, medita y piensa en tu vida. Si estás necesitado de ayuda, o si estas esperando respuestas a situaciones en la que te encuentras incapaz de resolver, te recomiendo que pidas ayuda al Señor, y no dejes de confiar y esperar. La ayuda llegará, créelo. Ora en fe al Señor.

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Mateo 7:7

Dios te bendiga y fortalezca!!

Continuará…