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Lo que verdaderamente importa!

Lo que verdaderamente importa!

Uno siempre está haciendo todo lo posible por mantenerse firme y estable. “Dios es nuestra fortaleza!…” nos lo decimos y repetimos, una y otra vez. Pero hay un día que se te hace particularmente difícil levantar tu bandera de optimismo, levantar tu fe y emprender con valentía lo que te toca vivir  en ese momento del camino. Hay días, y hay días!

Pensar en lo que está ocurriendo en tu vida, sobre todo si no es agradable, nos lleva a   etiquetarnos y a descalificarnos de muchas cosas, y aprobarnos para otras, y al final nos quedamos en un rincón  estrecho y solitario.

Sé que a todos nos pasa, pensamos en nuestras vidas, la evaluamos, somos auto críticos y uff, nos va malísimo, caemos en un down,  nos sentimos lo peor del mundo. Si  a eso le sumas que estás pasando una temporada difícil, entonces es que todo se pone más oscuro.  Como dije, a todos nos pasa, pero la verdad es que no es bueno acomodarlo y dejar que se asiente en nuestros corazones. El peligro de esto es que te quedes ahí, y no salgas a flote.

Todos tenemos un mal día, lo interesante sería saber qué hacer con ese “mal día”; si lo sufres al máximo o  aprovechas la oportunidad para meditar y sacar lo mejor de ti.

Una de las cosas que he aprendido en toda mi vida es a adaptarme. Desde pequeña viví algunos cambios, mudanzas, lugares de residencia y otras eventualidades que me entrenaron bien para adaptarme y sacar lo mejor de cada situación. Sé que Dios estaba detrás de todo, y nos daba la sabiduría a mi madre, a mis hermanos y a mí, para salir a flote. Lo convertíamos todo en una “aventura”, al final lo que más importaba era estar juntos como familia, sabiendo que Dios estaba en nuestras vidas. Él es y ha sido siempre el autor y responsable de cada victoria!

Cuando me llegaban esos días en los que se me hacía “particularmente difícil levantar mi fe”  tenía una actitud autocritica, etiquetándome y poniéndome en rincones estrechos y solitarios, eran días en los que me dolía mucho mi realidad, me dolía estar enferma, o no tener pelo en mi cabeza, o no poder estar haciendo lo que quería a causa de la enfermedad; o peor aún, asustada y con miedo porque tenía una cirugía que enfrentar o una respuesta médica que esperar.  Era terrible; no se los  niego, pero también les confesaré que pude salir a flote una y otra vez.

¿Qué me ayudó y me ayuda ahora? Reconocer lo que realmente importa. Si! Porque a veces le damos demasiada importancia a lo que nos sucede, y a las cosas que no tenemos. Hablo de lo económico, lo material, también de lo académico, de la salud y hasta de las relaciones. La verdad…  al final todo eso pasa, y queda tu alma y Dios de pie! Lo que verdaderamente importa, es Dios en ti, a favor de ti, a través de ti. Dios siendo Dios.

Lo que verdaderamente importa es lo que Dios está haciendo.

Todo por lo que te afanas, luchas y peleas; lloras y te quejas, tarde o temprano pasará y al final quedas tú frente a tu Creador en un desenlace de eternidad, desenlace del cual  tienes  responsabilidad por  las decisiones que has tomado a lo largo de tu vida.  Entonces  lo que verdaderamente importa son aquellas cosas que tienen valor eterno y no pasajero.

“Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra, pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios.” Colosenses 3:2,3

No me mal interpreten, la salud, las relaciones, lo económico y muchas cosas en nuestras vidas son importantes, pero son temporales, son pasajeras, no nos pueden salvar. No agregan mayor valor a nuestras vidas, tampoco nos definen. Es inteligente aprender a vivir con ellas,  asumir los desafíos que nos traen y disfrutar agradecidos de Dios por haberlas concedido y por los beneficios que aportan. Pero lo que verdaderamente importa es algo de un excelso, profundo e incalculable valor eterno.

Si estás pasando por problemas económicos, por procesos de salud graves, por aflicciones del corazón o cualquier otra cosa, te recomiendo que los enfrentes a cada uno de ellos, estando seguro de que, primero, no es con tus fuerzas que los superarás, y segundo,  no es lo más importante, si pierdes  algo en la batalla,  recuerda que todo eso al fin y al cabo se va.  Al final la victoria es que  salgas a flote y  te mantengas de pie junto a tu Creador!

lloEs posible que algunos que leen este blog no tengan una relación genuina con el Señor, otros quizás la hayan descuidado. Sin embargo, les animo a buscar pronto y desesperadamente una relación con  Dios. Es lo que verdaderamente importa. Si ya tienes esa relación, sigue viviendo de acuerdo al plan de tu Señor, y cuando lleguen esos días difíciles y oscuros, recuerda qué es lo que realmente importa; sal a flote y celebra cada día que el Creador te regala.    Si no tienes esa relación genuina, intencional y maravillosa con nuestro Dios… corre a buscarle, es lo mejor y lo más importante para tu vida hoy y el resto de la eternidad.

Lo que verdaderamente importa es tener a Dios como Señor de nuestras vidas. Entonces, siendo así tu vida y la mía serán una hermosa “aventura”, pase lo que pase, al final celebrarás en la tierra de los vivientes y  también en la eternidad!

“Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad del SEÑOR en la tierra de los vivientes.” Salmos 27:13

Vive los días, uno a la vez, disfrutando de lo que Dios te da, abrazando el cumplimiento de sus propósitos y promesas en tu vida.  Que El gozo del Señor sea tu fortaleza!!