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No es lo mismo imaginarlo que vivirlo!

No es lo mismo imaginarlo que vivirlo!

 

Me encanta la Loly adolescente, promotora de la amistad, romántica,  sentimental, y aficionada a los viajes a la playa;  a los martes de cine con mi hermana, a los fines de semana en la iglesia. Disfrutaba mucho, me encantaba la compañía de mis amigos y  mi familia, pero había algo que hacía con mucha frecuencia y que me encantaba hacer: era meditar, simplemente pensar,  y soltar la imaginación. Era mi espacio privado, lo usaba mucho para pensar en Dios, para pensar en mi vida, pero más para imaginar. Imaginar historias, experiencias, imaginar mi futuro y como sería de  adulta. Era un mecanismo de protección y deleite al mismo tiempo.

Mientras fui creciendo y madurando, me di cuenta  lo  que esa facilidad del pensamiento y la imaginación podían hacer si no había un equilibrio asentado en la Palabra de Dios. Muchas veces con solo  saber que entraría en una nueva etapa o proceso, ya comenzaba a imaginar cómo seria. A veces servía de mucho, porque me preparaba de alguna forma, pero en otras ocasiones generaba ansiedad y temor. Creo que a todos en algunas maneras nos pasa esto.

Hoy siendo una persona adulta, puedo manejar mucho mejor el uso de la imaginación, y he aprendido a sacarle mucho provecho a esta dinámica, teniendo en cuenta que aun sea imaginación, ésta debe agradar al Señor y no debe dañar ni ensuciar mi corazón.

Tan pronto supe que pasaría por este proceso de salud, ¿Qué  creen que hice?…  Imaginarlo!  en todo su esplendor, en el mejor y peor de los escenarios, para ir preparándome cuando éste comenzara a ser una realidad.

Imaginé cada detalle, cada efecto de los medicamentos, lo que perdería, lo que se sumaría a mi vida, lo que tendría que dejar de hacer. Imaginé hasta mi recuperación, traté de cubrirlo todo, respiré profundo y con todos los detalles que imaginé me propuse que fuera un motivo de oración. Entiendo que fui equilibrada  en mis pensamientos, lo hice lo mejor que pude. Pero la verdad es que imaginar las cosas nunca te dará la seguridad sobre el futuro. Solo Dios puede hacerlo!

Entonces, tan pronto comenzó el proceso a correr, así se fue desvaneciendo la imaginación. Y es lógico, era de esperarse.

Pero lo que si me sorprendió fue encontrarme con la realidad de que muchas cosas que imaginé, no eran como pensaba. Y mayor la sorpresa cuando era mejor la realidad que la imaginación. No fue como me lo imaginé, fue mucho mejor!

Hubo momentos muy favorables, como el tema económico y una gran parte de los efectos del tratamiento, y gloria a Dios por eso! pues fue un alivio y una alegría, ver que no era tan duro como me lo imaginaba. Vi la mano de Dios y su poder, recordándome quien es que tiene el control.

Pero hubo también momentos desesperantes, agotadores y decepcionantes que fueron mucho peor de cómo lo imaginé, y más cuando el proceso llevaba un ritmo estable y manejable hasta el momento, y luego de repente cambia el panorama a uno difícil, desesperante y agotador. Fue duro, pero igual vi la mano de Dios y su poder, recordándome quien es que tiene el control!

Es que no es lo mismo imaginarlo que vivirlo. Vivir este proceso con todas sus etapas y detalles fue revelador e intenso para mí y mi familia.

Luego del tratamiento de la quimioterapia previa a la cirugía, las cosas, cuando pensábamos que se acercaban cada vez más a la meta, se ponían color de hormiga. Me sorprendió y me asustó mucho. Tuve que vivir la realidad de que no estaba segura, ni con lo que estaba pasando, ni con lo que estaba pensando; mucho menos con lo que estaba sintiendo. No fue para nada igual imaginarlo que vivirlo, aunque pensé e imaginé el peor de los escenarios, vivirlo fue  significativamente más duro y frustrante.

20160305_111042Pero Dios me estaba enseñando a vivir la vida de fe en una expresión más compleja y madura. Entender que mi vida estaba en sus manos, aunque a veces todo pareciera un caos, creer que todo estaba en control, aunque mi vida pareciera una montaña rusa, subiendo y bajando estrepitosamente. Si, Él tiene el control y tiene el poder y el amor, la misericordia y su favor para  garantizar que al momento de vivir lo duro del proceso puedas salir ileso, victorioso y no te quedes atascado en el proceso.

“Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros.” Efesios 3:20

Si decides creer, que  Dios es quien dice ser y que puede hacer las cosas que dice que puede hacer; tienes que soltar el control que hay en tu mente y estar preparado para vivir día a día la vida, la real, no la imaginaria.  A ti te pueden sorprender las cosas que te pasan, aun te las hayas imaginado, a mí me sorprendieron algunas, aunque me las imaginé,  pero a Dios nada le sorprende. Él no se imagina las cosas, Él las sabe, las controla, las permite y las procesa, con el propósito de mostrar su amor en dimensiones más profundas para ti y de que puedas  conocer su poder.

No es lo mismo imaginar a un Dios poderoso, fiel, misericordioso y amoroso, que vivir y experimentar su gracia y misericordia cada día, ser sorprendido por su poder cuando tus fuerzas se agotan y poder contar cada día, cada vez, con su fidelidad, todo esto manifestado en un lenguaje puro  sin alteraciones, de un amor incomparable. No es lo mismo imaginarse a Dios actuando en todo su esplendor, que tener el privilegio de vivir aferrado a sus promesas… Cada una de ellas vividas, un día  a la vez!

Si decides pensar o imaginar las cosas, hazlo bien, hazlo equilibradamente como nos diría el apóstol Pablo. Piensa bien! En lo verdadero, lo puro, en lo que alabe el nombre del Señor.

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8

Pero mejor aún, atrévete a creer y confiar que Dios tiene el Poder y tiene el control. Atrévete a vivir la experiencia con Dios. Nunca será igual imaginarlo que vivir de la mano cada día con nuestro Creador.

Nunca será igual imaginarlo que vivirlo; Vivirlo dejando a Dios el control, siempre es y será seguro, bueno, verdadero, poderoso y mucho mejor!

Gloria a Dios!!