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Algunas cosas se van para no volver!

Algunas cosas se van para no volver!

Es cierto, sabía que tenía que dejar ir el cabello, y le dije adiós esperando que volviera a nacer, y así pasó, como otras cosas  en mi vida en general. Pero algunas las dejé ir, para no verlas jamás.

En esIMG-20160212-WA0011te tipo de procesos médicos, hay tratamientos que son muy radicales. Y es que para garantizar el éxito del proceso, algunas cosas tienen que ser quitadas de raíz, o también pasa, que los efectos de dicho tratamiento, traen como consecuencia que pierdas para siempre algunas cosas.

Eso pasó en mí, perdí algunas cosas para siempre. Luego del tratamiento, mi vida y mi cuerpo cambiaron; pero sabes qué? A pesar de que perdí algunas cosas, el cambio fue y ha sido para bien en muchas maneras.

Y es que, otra vez, lo más importante no es lo  que dejé ir, lo importante es lo que significaba la perdida; mi libertad, sanidad, bienestar y madurez. Y la dependencia de Dios. Un Dios poderoso y fiel, que sabe muy bien lo que hace.

Cuando pensaba en algunas de las pérdidas que tendría (una en particular) tenía una combinación de sentimientos, por un lado quería salir de eso rápido, y por otro lado me preocupaba como viviría después del cambio. Lo extraordinario y milagroso es que mi corazón y sus emociones quedaron intactos; más bien fortalecidos y en paz! Sabía que todo estaría  bien.

Algunas cosas se van para no volver… y que bueno, pues si no han de volver es porque no nos convienen o no las necesitamos, o peor aún nos hacen daño. Si en tu vida, incluso tu cuerpo, tienes algo que debes dejar ir, a sabiendas de que no volverá a ti, entonces en realidad no está en el  plan de Dios que sea parte de tu vida.

Hablo no solo de asuntos de salud, también algunas cosas de tu vida tienen que irse para no volver. Quizás relaciones, hábitos,  posesiones. Son esas cosas que son adherencias en nuestras vidas, están pegadas a nosotros pero ellas no significan lo que en realidad somos; se pueden ir sin afectar nuestra estabilidad e integridad. Dios siempre nos ayudará, nos dará la salida y mantendrá nuestros corazones intactos, aún nos asustemos o suframos un poco, estaremos bien. Bueno, yo diría que estaríamos mucho mejor! El cambio será para bien en muchas maneras.

Me gustaría compartir con ustedes algunos detalles de las pérdidas y como aprender a vivir con ellas, y vivir con lo nuevo de Dios para nuestras vidas (más adelante lo haré).

“Y la vasija de barro que Él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.” Jeremías 18:4

Después de que algunas cosas se van para no volver, hay una provisión de Dios cargada de gracia, sabiduría y favor, que apu20160229_221025-1-1ntan a una madurez integral. Te levantarás y podrás caminar con firmeza hacia el propósito de Dios; en el camino ayudarás a otros a levantarse. Les podrás animar a no temer si han de dejar ir algunas cosas en sus procesos.  Un día a la vez, fui perdiendo y ganando; en cada fase del camino sabía que no debía afanarme pues cada día trae su propio afán y Dios de cada día tiene el control  y el poder que nos garantiza paz y nos da seguridad.

Algunas cosas se van para no volver… déjalas ir!

“Y ciertamente, aún estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.” Filipenses 3:8