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Fue difícil!

Fue difícil!

  Yolanda y yo

Yolanda Páez es líder y miembro de la junta directiva de nuestra Iglesia Cristiana Casa Joven, Su llegada a la iglesia fue muy particular, llegó a nosotros por curiosidad tras el interés de ver a sus hijos cambiar  e iniciar una nueva vida con Cristo. Terminó quedándose al tener un hermoso encuentro con el Señor. Hoy, unos cuantos años después, es miembro de  nuestra comunidad junto a sus hijos, nuera y nieta; además sirve como líder.  Yolanda es una mujer con la que tengo una relación significativa, está siempre a mi lado acompañándome en el ministerio pastoral y se ha convertido en una amiga y un apoyo. Ella es otra demostración de amor que Dios me regaló para acompañarme en el camino. Nos hemos apoyado y ayudado mutuamente. Sus palabras fueron aquel día muy profundas y especiales  para mí.

Fue Difícil

El domingo 24 de febrero de 2013 fuimos llamados, mis compañeros líderes y yo, a una reunión después de terminado el servicio en la Iglesia. Así lo hicimos, nos dirigimos  a la oficina, estábamos sentados y no teníamos idea de la noticia que en breve nos dirían.

El pastor comenzó a hablar, y cuando apenas había dicho algunas palabras, ya sabía que no era nada bueno ni agradable lo que nos diría. Cuando terminó de darnos la noticia, me quedé paralizada, y acto seguido me llene de mucha ira (lo reconozco). Le pregunté a Dios “¿por qué a ella; y no mejor… fui yo”?.

Tenía muchas preguntas y un profundo dolor. Nunca había experimentado algo con nadie de mi familia, ni amigos; pero ahora con Loly, me dio muy duro. Loly mi amada pastora, mi hermana y amiga, Dios que difícil. Lloré y mucho, luego se repetía la misma pregunta,   ¨ ¿Por qué a ella?¨

Cuando el pastor terminó de darnos toda la información y lo que seguía a continuación; Todos rompimos a llorar de nuevo, y para sorpresa nuestra,  ella se levantó de su silla, se acercó a nosotros y nos consoló. Nos recordó al Dios real y poderoso en que creemos y confiamos. Nos dijo que toda su esperanza estaba puesta en Él. Ella terminó dándonos ánimo y esperanza a nosotros.

Cuando llegué a casa, hablé con el Señor en oración, le pedí perdón con desesperación por la forma en que reaccioné y las palabras que habían salido de mí en esa oficina.

Le dije que le daba gracias por la vida de Loly y por la fortaleza que le había dado, aún después de saber por lo que estaba pasando.

Terminé la oración diciéndole ¨yo creo en ti, yo sé que tú lo harás¨. Aferrándome a su palabra:

“Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente.
Tú has dado mandamiento para salvarme,
Porque tú eres mi roca y mi fortaleza.” Salmos 71:3 (RVR1960)

Y vivimos el proceso con ella día a día, nos arropaba la tristeza, pero también estábamos seguros de que Dios estaba con nosotros y nos respaldaba cada día con su fidelidad.

Dios es fiel.

Yolanda Páez