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Cómo recibí una noticia difícil (segunda parte)

Cómo recibí una noticia difícil (segunda parte)

Una vez terminados los trámites que nos permitieron recibir el tratamiento y tener una idea inicial de qué debíamos hacer; faltaba una parte complicada aún: Comunicarle a Loly lo que había dicho el médico, como resultado de los estudios realizados.

Mi cuñada y yo acordamos encontrarnos en mi casa, donde nos esperaba mi esposa. Ambos tomamos rutas distintas y condujimos, atravesando media ciudad hasta la casa. Aquí fue donde me quebré por primera vez. Quizás porque iba sólo en el vehículo; las gafas de sol que usaba se empañaban con las lágrimas. Era incapaz de quitármelas porque pensaba que iba a llamar la atención de la gente en los otros autos. Y ya usted sabe, el tema de ser hombre….llorando…bueno.

Lloraba, conducía entre el caótico tráfico y pensaba. En verdad, esos pensamientos eran un tanto deprimentes. Iba desde el enojo hasta la súplica. Me enojaba que fuera Loly. Me preguntaba por qué a ella? Y ahora qué va a pasar? Y durante todo el camino, de vez en cuando venía la preocupación financiera. ¿Por qué ahora? No estábamos preparados económicamente para enfrentar el costo económico que suponía un tratamiento de esa naturaleza. Y en ese momento, no tenía idea de en qué consistía todo el tratamiento; pero tampoco contaba con las respuestas sorpresivas de nuestro Dios.

Afortunadamente, mi cuñada y yo llegamos prácticamente juntos a la casa. Razoné que iba a ser más fácil conversar entre los tres (por lo menos esa primera vez); mi cuñada es médico y creo que tiene una forma distinta de abordar esos temas. Fue rápido. Ella le dijo a mi esposa que sus estudios habían resultado positivo al cáncer; habló de la fase en que estaba y rápidamente dijo que debíamos hacer algunas cosas de inmediato. Dijo también que a partir de ese momento, ella estaría dedicada a acompañarla durante todo el proceso, que acomodaría su agenda para tal fin. Se que dijo otras cosas más; pero no puedo recordar todo. A ese punto, ya ella tenía en mente la especialista que debía encargarse del asunto. Finalmente, todo estaba dicho.

Saben que sucedió? Loly nos dijo que mientras esperaba, ella sospechaba que iba a ser positivo; que había estado orando y que sorpresivamente le dio con reír. Luego ella buscó un postre y nos sirvió a los tres. Habíamos compartido una noticia especialmente difícil y le pusimos de fondo un postre que terminó por endulzar por lo menos el paladar. El extraño humor de Dios!

 El ángel del Señor regresó y, tocándolo, le dijo: «Levántate y come, porque te espera un largo viaje.» 1 Reyes 19:7 (NVI)

Las malas noticias pueden impactarnos negativamente; pero de Dios ha salido una buena noticia que ha surcado todas las edades y los tiempos. Se llama evangelio! Es lo que alimenta nuestra esperanza y nos lleva directo a Cristo. El único capaz de tornar el efecto de una mala noticia en un tono de humor que nos recuerda: Él está en control!

 Por Francis Montás