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Cómo recibí una noticia difícil (primera parte)

Cómo recibí una noticia difícil (primera parte)

20160306_115409-1Francis Montás es pastor y fundador  de la Iglesia Cristiana Casa Joven; mentor, consejero familiar, comunicador, locutor, entre muchos  otras cosas más. Desde su juventud ha desarrollado un fuerte liderazgo e influencia, tanto en la música cristiana, la radio, como  en el ministerio con los líderes de jóvenes. La Integridad es una de sus marcas, así como el amor por la Palabra de Dios, de ahí su devoción y esmero en enseñar con fidelidad las Escrituras. Es el mejor amigo que he tenido y el compañero por excelencia que Dios puso a mi lado para bendecirme aún más. Cuando sospeché que entraría a un proceso de salud como este, una de mis mayores preocupaciones era su corazón. Tenemos una historia hermosa, siempre estamos juntos, y en este camino fue mi compañero en todos los sentidos. Me cuidó, me mimó, me hizo reír, me alentó, me cubrió y me amó más que nunca…  su amor lo pude sentir muy cerca de mi.

Comparto este articulo, refleja las emociones que le costaron a él, mientras me  acompañaba un día a la vez a superar este proceso.

Mi esposo Francis Montás.

Las noticias difíciles generalmente nos llegan en momentos inesperados. No siempre tenemos la oportunidad de prepararnos para ellas. Y golpean con una fuerza contundente.

Algo así fue lo que sucedió cuando me tocó recibir el diagnóstico referente a la condición de salud de mi esposa Loly Hernández de Montás. Debido a que ella aún estaba en la fase de uno de tantos exámenes rutinarios; su hermana y mi querida cuñada Cornelia Hernández, fuimos a vernos con el médico para recibir su diagnóstico definitivo.

No llegué al consultorio del médico con grandes emociones definidas. Creo que estaba pensando muchas cosas al mismo tiempo; pero también estaba un poco preocupado. En realidad, los consultorios médicos me producen una suerte de inquietud inusual. Bueno, y allí estábamos. El médico era un antiguo compañero de estudios de mi cuñada. Ellos compartieron algunos saludos iniciales, propio de los colegas. Luego, el buen hombre tomó un sobre manila en sus manos; extrajo una hoja y casi con candidez nos dijo algo como: “Miren…este…salió positivo.”

Creo que mi cerebro quiso desconectarse y sumergirse en una multitud de pensamientos; pero al mismo tiempo, debía estar atento a sus instrucciones; casi como buscando alguna buena noticia a que aferrarme.  Una vez terminó; nos instruyó sobre lo que debíamos hacer de inmediato. Fuimos desde su consultorio hasta otra dependencia del centro clínico; no más de 100 metros; y ya nos estaban diciendo que el siguiente estudio costaría $250.00 dólares. Recuerdo que pensé: “Y así va a empezar la cosa?”

Aquella noticia difícil ya estaba generando un impacto inesperado en mi. Como dije antes, uno no siempre está preparado para ellas. Mis emociones estaban revueltas; pero en el fondo de mi alma, sabía que la única manera de afrontar todo esto de aquí en adelante; era aferrarme a la fe que conocía. Debía encontrarme con mi fe en Jesús.

—“¿Dónde está la fe de ustedes?” —les dijo a sus discípulos. Lucas 8:25(a)

 Por Francis Montás