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Un Día Como Hoy

Un Día Como Hoy

El 15 de febrero de 2013, a mis 41 años;  fui diagnosticada con cáncer de mama; Y a partir de ese momento, el temor, la inseguridad, las preguntas, la tristeza, el dolor, la rabia y la impotencia, entraron a mi corazón.

 Un día como hoy, 3 años atrás, recibí una noticia, de esas que quisieras imaginar que es un sueño del cual quieres despertar, o de ese tipo de cosas que ves  llegar a otros pero nunca tan cerca de ti y mucho menos a ti. Esa noticia llegó  en uno de los peores momentos  que he tenido en mi vida. Estaba cansada; mi espíritu, mi mente y mi corazón estaban marchitados; recientemente a esa fecha había vivido algunas experiencias dolorosas. Apenas estaba empezando a respirar de nuevo, ya que el año 2012 no terminó  muy bien para mi. Entonces Inició el 2013 y cuando estaba reponiéndome, tratando de levantarme del piso, llegó aquel diagnóstico como para aplastarme aún más.

 Como estaba en el suelo, ya no podía continuar descendiendo. Me pregunté a mi misma y a Dios ¿en verdad ésto está pasando? ¿justo en este momento que recién salgo de un proceso  de dolor? Entonces, vino un susurro a mi corazón, con estas palabras: “precisamente éste es el mejor momento, ya estás preparada para atravesar el dolor”!.

Inexplicablemente, ese susurro en mi corazón me dio paz y me ayudó a asimilar la realidad.

 Pero aún así, luego de entender la realidad, vino entonces a mi mente, todo lo que esto implicaba; y me abrumé.

 Quiero contar mi historia porque sé que puede servir para animar, alentar y ayudar a otros en procesos como estos y otros similares. Abrumarme, el 15 de febrero de 2013, un día como hoy, fue en aquel entonces lo que provocó que dependiera absolutamente de Dios, y que aprendiera a caminar al ritmo de Él.  Comprender, que a su manera él me llevaría a través de este proceso aún no lo entendiera.

 Fue una experiencia sin igual; lloré, sufrí, me molesté (a veces), reí, canté, descansé y sobre todo aprendí y crecí… y mucho.

 El final de ésta historia es feliz, sin embargo el trayecto y desenlace de ella tiene muchas piedras y montañas… y mucha tela que cortar.

Abriré mi corazón, confiando que Dios usará cada palabra de ésta historia, para nutrir a todo aquel que necesite confiar en Él y vivir  cada día asumiendo los desafíos, viviendo ¨un día a la vez¨.

 Vivir confiada a pesar de lo que está pasando, solo se logra comprendiendo la verdad de que Dios cuida de nosotros. La Biblia me dice que  él cuida de mi. Saber y creer esto, debe ser suficiente para confiar. Y es seguro confiar porque Él es fiel a su Palabra. Se trata de Dios, no de nosotros.

 El día de hoy, puede ser un día más, o uno extraordinario, o quizás es un día en el que estás enfrentando una dificultad en particular. Cualquiera que sea,  elige vivir confiando  que Dios cuida de ti cada día.

 Acompáñame a través de este blog, “un día a la vez”; mientras comparto mi historia. Espero que juntos podamos aprender más de la infinita sabiduría de Dios y de cómo depender de su fidelidad.

Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.” 1 Pedro 5:7